Argentina – Tierra del Miedo (y del Fuego también) – versión española

Dentro de la gastronomía argentina, que incluye el asado y algunas variantes de la cocina italiana, se encuentra la empanada: una masa de harina con diversos rellenos de carne, verdura y pollo. La condimentan de diferentes maneras y le ponen un relleno diferente según la región. Sin embargo, alguna especia misteriosa le añaden a la empanada argentina que vuelve a la gente que la come desconfiada y temerosa.

Argentina es una país que no termina de asombrarte por la belleza y diversidad de sus paisajes, la riqueza y fertilidad de su tierra que esta cubierta por una cúpula de estrellas inmensa. En el hemisferio sur el cielo es el mas bonito que he visto en mi vida. No obstante, a la gente le han metido el miedo en el corazón. No hay día que no te hablen de lo peligroso que es su pais, de lo mucho cuidado que hay que tener para que no te roben o te hagan algo que quizá no vayas a poder contar. Si no fuera porque he viajado por Argentina, y solo escuchara lo que los argentinos opinan de su país, pensaría que es el lugar mas peligroso del mundo con la mayor densidad de sinvergüenzas por metro cuadrado. Lo paradójico es que cuanto mas segura sea la región, mas miedo lleva la gente en el corazón. En el sur en la zona de la Patagonia la gente es mas adinerada, vive mejor y su poder adquisitivo triplica al norte del país, pero la desconfianza que se cuece en el ambiente y el trato a los desconocidos me lleno el corazón de tristeza.
Argentina es el octavo pais mas grande del mundo. Recorrerlo de norte a sur supone hacer 5.800 km, las distancias son inmensas y solo viven 40 millones de habitantes. Para hacernos una idea España podría ser una de la provincias argentinas y ya tiene mas de 40 millones. Viajar a dedo aquí no es imposible, pero hay que armarse de paciencia ( se espera unos 60 minutos de media). Hay lugares, sobre todo en el sur donde un coche pasa cada 20 minutos y el entorno es un desierto donde no hay nada, ningún vestigio de civilizacion. En esos momentos te empiezas a preguntar, y si nadie para, que hago aquí en medio de la Patagonia, necesito ayuda. Y los conductores de los coches piensan: que hacen estos aquí, no paro ni un pedo, que seguro que me quieren robar!
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Se daban situaciones cuando la espera superaba las dos horas, entonces lo mejor era hablar directamente con la gente que aparcaba en algún mirador o aparacamiento y preguntar si te pueden llevar. Lo sorprendente es sentir el miedo y la desconfianza en sus ojos y a pesar de explicarles que soy viajera y necesito ayuda, porque estoy viajando a dedo por América Latina, no te creen y ven antes sus ojos a unos potenciales criminales. A la cara te dicen que no tienen espacio cuando el coche va totalmente vació. En una de las ocasiones tuve que asegurar a los conductores del vehiculo que no eramos terroristas ni llevábamos armas de destrucción masiva en la mochila. Les mostré mi pasaporte y al final la pareja accedió, aunque la perspectiva de volver a hacer dedo la próxima vez me llenaba de cansancio.
El segundo reto vino a la hora de pedir alojamiento y preguntar a la gente si podemos dormir en su casa, y ahora puedo decir que fue como un ejercicio de exposicion al rechazo y aprender a no sentirte afectado por ello. Además, las contestaciones de porque no te podían hospedar eran de lo mas originales, por ejemplo:
– Hola, buenas tardes, vive aquí?
– Si, que quiere…(este que quiere en tono defensivo)
– Estoy viajando por el mundo a dedo y sin dinero, puedo dormir en su casa una noche…
– no mira, no puedo porque mi casera no me deja llevar gente a casa.
– Y como invita a su familia o amigos?
– Muy difícil, lo tengo que hacer en secreto porque ella vive en frente…
– Vaya, menuda casera que tiene.
Como la filosofía de nuestro viaje es no pagar nunca ni por el transporte no por el alojamiento, en la provincia de Buenos Aires decidimos hacer una pequeña travesura. Lin había visto un programa de 2 chicos franceses que viajaban sin dinero y, a veces, para pedir alojamiento llamaban directamente a las puertas de las viviendas. Y asi lo decidimos hacer en San Miguel del Monte, ya que llegamos a las nueve de la noche y ya no había gente en las calles. Algunos se preguntaran de porque no acampamos si teníamos tienda. Bueno, la razón principal es que en las ciudades no es muy seguro hacerlo y el camping municipal estaba donde Cristo perdió la chancleta para ir a pie tan tarde.
Empezamos a tocar la puerta de las casas y pedir alojamiento, y tachaaaaaaaaan!!! No nos abrió ni Dios, solamente una voz detrás de las doble puerta de seguridad nos volvía a comentar sobre la inseguridad y el peligro reinante. Finalmente nuestro paseo nocturno por San Miguel termino muy pronto, debido a que alguno de los vecinos aviso a la policía de que dos mochileros chiflados estaban amenazando la tranquilidad de los vecinos de San Miguel. El policía que nos detuvo, resulto ser un tipo muy afable y de buena gana nos llevo al camping municipal de la ciudad.
Como resumen de nuestra aventura argentina es que la mejor empanada, sin duda es la de ahí, y en cuanto al peligro, no es tan fiero el lobo como lo pintan.
A los viajeros me gustaría decirles que:
– viajar por Argentina es bastante seguro, evidentemente hay que estar atento en lugares muy aglomerados pero como en todos los lugares. A mi hermana hace poco le robaron el móvil en Madrid y en Barcelona también roban a los turistas
– hacer dedo es posible
– los paisajes son de cine
– y hay gente maravillosa que también te vas a encontrar y que ta van a ayudar muchisimo (En Ju Juy dos angeles Miriam y Diego se acercaron a nosotros al vernos perdidos y se ofrecieron acercarnos al lugar donde ibamos, sin mencionar que la final nos hospedaron y fuimos de pesca juntos. Lin pesco un pejerrey…
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Y a vosotros, os ha pasado alguna aventura o algun reto durante vuestro viaje?

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